Ruta 3

Sant Iscle de Vallalta / Sant Cebrià de Vallalta / Sant Pol de Mar

1. Parque del Montnegre y el Corredor

Parc del Montnegre i el Corredor
Parc del Montnegre i el Corredor

Calle de les Escoles, 2, Sant Iscle de Vallalta
GPS: 41.6244, 2.56906

Se conoce como el pulmón del Maresme, ¿sabes por qué?

Aunque el parque del Montnegre constituye una línea divisoria que engloba más municipios del Maresme, Sant Iscle se encuentra justo en medio y es un buen punto de partida para descubrir estos bosques cercanos al mar.

Es una inmensa zona verde: desde pinares de pino piñonero de la vertiente litoral hasta encinares, robledales y alcornocales hacia el interior del macizo. Sus rutas te llevarán por masías, dólmenes neolíticos, vestigios ibéricos e iglesias medievales.

2. Las doncellas de agua

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Les dones d'aigua

Sant Iscle de Vallalta
GPS: 41.63857, 2.55479

Es uno de mis rincones preferidos…

Un lugar mágico a poca distancia del pueblo donde puedes encontrar una cueva y un salto de agua. Y si tienes suerte (e imaginación), verás a mis amigas las ninfas.

Tesoro
Tesoro

Conoce la leyenda de donde salen estos tres personajes y dibuja la parte que más te guste.

¿Sabes qué?
¿Sabes qué?

En las noches de luna llena, la leyenda dice que se oyen los llantos del pastor enamorado buscando a su amada ninfa y también los gritos de la mujer ahogada en su codicia.

Info
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La leyenda de Las Mujeres de Agua

Hace mucho, mucho tiempo, cuando en el Montnegre vivían seres fantásticos como por ejemplo centauros, faunas, sátiros, oreadas, dríades y ninfas, había unas que destacaban por su belleza: las mujeres de agua.

A unos 3 Km de la plaza del pueblo, en dirección noroeste, camino de Vallgorguina, bordeando un riachuelo hay un paraje donde el agua ha formado una poza y una caverna, con una frondositat de terreno y una espesa vegetación que da un aspecto esotérico. En pleno día, tan sólo algún pequeño rayo de sol consigue filtrarse entre tanta penumbra, es un lugar encantador.

Es donde dicen que vivían estas ninfas y que por las noches de luna llena lavaban su etérea ropa, y lo extendían sobre la hierba mientras cantaban suave y danzaban delicadamente.

Una vez, un pastor joven y robusto descansaba una noche cerca del torrente y se despertó de repente, atraído por unas voces muy dulces. Embobado, despacio y sin hacer ruido, se fue acercando hasta espiar un espectáculo nunca visto: la danza de unas mujeres bellísimas, de piernas y pies desnudos, de largas cabelleras y envueltas de etéreos velos que agitaban al compás de una música extraña y encantadora.
De entre todas, se sintió atraído por una de ellas, que lo descubrió, pero sin decir nada continuó su danza, todavía más exultante. El pastor pensó que había tenido un sueño, pero a la siguiente luna llena volvió al mismo lugar para comprobarlo: volvió a sentir las armoniosas voces y a ver la mujer que le gustaba. Después de conocerse, la pareja huyó y se fueron a vivir al bosque.

Al cabo de un tiempo, la ninfa esperaba un hijo; que el padre fuera un mortal era una cosa que no había pasado nunca y por eso, llegado el momento de dar a luz, las ninfas no tenían conocimientos para asistir a su compañera. Gritaban desesperadas cerca de la poza, cuando las oyó una vieja que vivía en Can Patiràs, la casa más cercana, y que buenamente atendió los ruegos de aquellas exóticas mujeres. Bajaron al arroyo y una de ellas, al tocar el agua con una varilla hizo que la poza se abriera: allá debajo todo era luz, como si a la vez hubieran salido el sol, la luna y todas las estrellas.

La mujer de Can Patiràs ayudó la joven a dar a luz y las compañeras, agradecidas, le llenaron el delantal con algo que le dijeron que no mirara hasta llegar a casa. Por el camino, la mujer se palpaba el regazo preguntándose mil veces qué podía haber. Finalmente, la curiosidad ganó y, antes de llegar a casa, lo miró: el chasco la impresionó: ¡era salvado! Enfadada, lo tiró porque en casa sobraba, pero cuando llegó a casa, la familia se maravilló del delantal de la abuela; todas las arrugas y pliegues donde quedaron restos de salvado, se habían convertido en oro purísimo. Enloquecida, la abuela volvió atrás para cosechar el que había tirado y no encontró nada. Corriendo, bajó al arroyo, y se tiró al agua desesperada, donde fue engullida castigada por su curiosidad.

El joven pastor que atentó contra las divinidades del bosque fue condenado a vagar por las montañas del Montnegre por siempre jamás; y por siempre jamás, en las noches de luna llena, dice que se oyen los llantos tristes del joven enamorado buscando la amada mientras, cerca del riachuelo, también se oye gritar a la mujer ahogada en su codicia.

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Dues dones d'aigua

3. Las fresas del Maresme

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Les maduixes del Maresme

Calle del Centre, 27, Sant Cebrià de Vallalta
GPS: 41.61966, 2.60001

¿Las conoces? De color rojo intenso, con un agradable aroma, una textura carnosa y un gusto… ¡mmmm! Dulce con un punto de acidez, ¡deliciosas!

Mira tú por dónde, estás en el pueblo con las mejores condiciones para el cultivo de la fresa: terrenos con pendiente (el sol del invierno llega bien a las freseras) y un suelo arenoso (sauló, donde la raíz se desarrolla mejor).

Si te gustan tanto las fresas como a mí, no te pierdas las jornadas gastronómicas ni las ferias de la Fresa del Maresme que se organizan en muchos de sus municipios. ¡Te las recomiendo!

¿Sabes qué?
¿Sabes qué?

Me hace mucha ilusión porque parece hecho expresamente para mí: la variedad de fresa de mayor calidad se denomina variedad pájaro.

Tesoro
Tesoro

Ayuda a la abuela a encontrar su cesta de fresas en la página Pasatiempos.

4. Can Planiol

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Can Planiol

Calle d’Abat Deàs, 30, Sant Pol de Mar
GPS: 41.60069, 2.62163

¡Mira qué bonita es! ¡Qué colores!

En Sant Pol de Mar también está presente el modernismo y Can Planiol es un buen ejemplo de ello, con su preciosa fachada. La diseñó el arquitecto Ignasi Mas Morell, amigo de la familia Planiol que tenía negocios en Cuba.

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Enigma

Fíjate bien en la fachada y descubre sus dos escudos. ¿Sabrías decir de dónde son?

¿Sabes qué?
¿Sabes qué?

Las habaneras son canciones que se llamaron así porque se cantaban en La Habana, la capital de Cuba.

Info
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Las havaneras

El 1898 el Estado español perdía sus últimas colonias (territorios españoles fuera de España): Cuba, Filipinas, Puerto Rico y Guam. Este hecho se denominó “Desastre del 98” y provocó una desmoralización profunda y una crisis.

Para los catalanes también supuso un cambio importante. Eran muchas las familias que tenían algún pariente en Cuba, puesto que muchos hombres habían ido a enriquecerse. Muchos volvieron a Cataluña, así como también los soldados que habían ido a luchar (una cuarta parte de los soldados españoles eran catalanes).

Las relaciones entre Cuba y el territorio catalán eran muy estrechas: relaciones comerciales importantes y constantes, vínculos familiares y personales y relaciones amorosas. Una muestra de esto son los apellidos catalanes que todavía persisten en la isla.

El ron, el azúcar y el tabaco proveniente de Cuba eran muy apreciados y populares, sobre todo en la sociedad española burguesa del XIX. De esta isla caribeña también llegó un nuevo género musical: la habanera.

Era una música autóctona de la isla, que allá se denominaban simplemente canciones, pero los catalanes la renombraron tomando de referencia el lugar de donde vendía: la ciudad de La Habana. Y así es como todavía la conocemos.

A pesar de que ya se conocía de antes, fue a partir de 1898 que la habanera se popularizó enormemente: marineros y pescadores de la costa aprendieron estas músicas, que cantarían a muchas tascas marineras. Eran canciones que hablaban de temas amorosos y de guerra, a la vez que recordaban aquellos paisajes caribeños que los marineros habían conocido. Tenían un cierto hilo nostálgico, pero también podían ser atrevidas y “picantes”.

Aquí en Cataluña también adquirieron un carácter satírico bastante relevante. Los marineros que las habían conocido en Cuba después las cantaban aquí, donde eran aprendidas por los otros pescadores. En este proceso de tradición oral las canciones sufrían modificaciones, que hacen que sea difícil saber la versión original. Cómo es lógico, en un primer momento la habanera se cantaba en castellano, y más tarde se empezaron a catalanitzar, y adquirieron un carácter propio manteniendo los temas y los ritmos originales.

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Cantant havaneres

5. La casita de la playa

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Caseta de la platja de les barques

Playa de les Barques, Sant Pol de Mar
GPS: 41.60121, 2.6239

En la playa hay una casita con ventanas de cristalitos, es la casita de la “maquinilla”. En ella se guarda el motor que se utilizaba para sacar las barcas del mar, arrastrándolas hasta la arena de la playa.

¿Sabes qué?
¿Sabes qué?

Antiguamente las barcas también se sacaban del agua con cuerdas, ¡pero eran los bueyes los que tiraban de ellas!

Tontería
Tontería

La habanera catalana más famosa es “El meu avi”. ¿Te atreves a cantarla? Pues entonces, ¡disfrázate y grábate!

Info
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“El meu avi”

Una de las habaneras más conocidas es “El meu avi”, que dice así:

El meu avi va anar a Cuba
a bordo del “Català”
el millor vaixell de guerra
de la flota d’ultramar.
El timoner i el nostramo
i catorze mariners
eren nascuts a Calella,
eren nascuts a Palafrugell.

Quan el “Català” sortia a la mar
els nois de Calella
feien un cremat,
mans a la guitarra solien cantar,
solien cantar: Visca Catalunya! Visca el “Català”!

Arribaren temps de guerres
de perfídies i traïcions
i en el mar de les Antilles
retronaren els canons.
Els mariners de Calella
i el meu avi enmig de tots
varen morir a coberta,
varen morir al peu del canó.

Quan el “Català” sortia a la mar
cridava el meu avi:
Apa, nois, que és tard!
però els valents de bordo no varen tornar,
no varen tornar, tingueren la culpa els americans.